Uno llegó a âgeneralísimoâ, el otro a simple teniente general. El primero murió en la cama 40 años de férrea dictadura después, el segundo en un accidente de avión cuando se disponía a iniciar el golpe militar que debían dar juntos. Unidos en vida, ocho décadas después también sus trayectorias post mortem pueden seguir caminos semejantes. Francisco Franco y el general navarro José Sanjurjo Sacanell descansaban en mausoleos y criptas erigidas en honor a los caídos y sufragadas con fondos públicos y con el trabajo de los perdedores.
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