El estrés de tratar de calmar a un pequeño que grita suele aumentar gracias a las miradas acusadoras de los compañeros de vuelo. Aunque no existe un manual para el manejo de la irritabilidad de los niños a 9000 metros de altura, los pediatras expertos en conducta y la Asociación de Sobrecargos ofrecen ideas para evitar, o al menos contener, las rabietas.
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noticia original (www.nytimes.com)
